Volver a correr después del embarazo-parto

Correr después del embarazo

Es posible volver a correr después del embarazo-parto!!

En primer lugar, ¡hola chicas! A todas las que le habéis dado al click esperando leer explicaciones de “cómo hacer correctamente ejercicios kegel” o “cómo hacer malabarismos con los horarios del peque para salir a correr”; este no es vuestro post.

A continuación os voy a contar mi experiencia personal. Puede que a alguien le sirva de ayuda o motivación, pero no es más que eso, una experiencia.

 

CORRER DESPUÉS DEL EMBARAZO

Me inicié en el running a la “temprana” edad de los 28 años…jejejeje…ah! ¿Que no es temprana? Pues no, me iba más acomodarme en el sofá hasta que tenía el culo dormido y tenía que cambiar de postura. Y es que eso de ponerse ropa de deporte y pensar que vas a sudar, da mucha pereza.

Pero bueno, no sé ni cómo empecé a notar que tenía que hacer algún cambio físico. No es que tuviera kilos de más pero tenía un cuerpo flácido… bueno… FLÁCIDO.

Me apunté varias veces al gimnasio a hacer clases de “baile” de este activo que se hace hoy en día, pero no me llenaban lo suficiente. En un tiempo y gracias a alguna amiga probé de salir a trotar. Podéis leer cómo me enganché en este post “Por qué corro?“.

Correr mejora el estado de ánimoY así me planté con 30 años siendo una súper apasionada del running…apuntándome a cada carrerilla o prueba de nivel fácil que estuviera por mi zona. Y justo cuando sientes que tu cuerpo ha cambiado, estás a gusto, ya no quieres estar en el sofá (o no todo el día) llega tu primer embarazo. Lo deseaba de hacía un tiempo atrás pero aun así cuando ves las dos rayitas en el palito no puedes evitar pensar…”¿¿justo ahora??”

Por suerte, ya estaba lo suficiente enganchada al running cómo para tener en mente el seguir corriendo una vez me hubiera recuperado del boom explosivo que supone un embarazo para el cuerpo.

Durante el embarazo había días que me apetecía mucho salir a correr, incluso lo soñaba. Pero como no quise arriesgar me limité a andar. Y vaya si andaba. La mayoría de días hacía unos 8 kilómetros paseando arriba y abajo. Aun así, gané 23 kilitos de nada.

Fui buena chica y asistí a todas las clases pre-parto y post-parto. Allí fue donde me informé sobre los abdominales hipopresivos y los ejercicios Kegel y sobre lo importantes que son para recuperar el suelo pélvico.

Ejercicios Kegel

Así que cuando nació mi pequeñín (2,725 kilos) sabía que tenía mucho trabajo para fortalecer mis músculos. Tenía mucho peso en exceso y eso sería un inconveniente para salir a trotar.

Por suerte mi niño fue muy comilón y como le di pecho exclusivamente hasta los seis meses, los kilos iban bajando casi sin darme cuenta. Sé que algunas estaréis pensando: “¡Yo también daba teta y los kilos no se iban!”. Pues sí, eso pasa, pero yo tuve la suerte de perder los 23 kilos de más en los siguientes 5 meses al parto.

Una vez solucionado el problema de los kilos, seguía con la duda del suelo pélvico, ¿estaría lo suficientemente fortalecido? No había invertido demasiado tiempo en hacer ejercicios Kegel exclusivamente, pero había aprovechado algunos ratos para hacerlos en segundo plano.

Concretamente, la mayoría los hacía mientras daba el pecho. Dado que no tienes que ponerte ropa de deporte ni hacer ningún movimiento brusco, eran momentos perfectos. Y si aún no habéis sido mamás y habéis dado pecho, cuando llevéis unas tomas de pecho os acordaréis de mí, hay muuuuchos momentos de estos, mucha demanda del pequeño si os sale glotón como el mío.

Dado que son tantos los ratos de lactancia, no hacía ejercicios en todas las tomas…pero en alguna de cada día seguro.

Pero claro, el suelo pélvico no es como trabajar el músculo del bíceps, o se ve la bola o nada. Es mucho más complicado. ¿Cómo saber si ya estaba preparada para correr? Pues poniéndome en manos de un profesional. A los 4 meses de dar a luz hice visita al ginecólogo y a la comadrona.

El ginecólogo me dijo que ya estaba todo en su sitio, podía hacer vida normal. Y la comadrona me dijo que ya podía correr. Eso sí, a un ritmo suave y tenía que seguir haciendo ejercicios Kegel, ya que nunca están de más.

 

LISTA PARA CORRER

Todo eso me dio confianza para calzarme las zapatillas, ya estaba lista… ¡Qué emoción!

¿Pero cuando? Ahora llega el otro dilema. Tu mente y cuerpo están listos para correr pero…¿en qué momento?

En casa tenía unas manitas enternecedoras que me cogían a todas horas…no veía el momento de soltarme de ellas. Pero tenía que hacerlo, ser madre es muy duro en algunos momentos…y necesitas soltar el estrés.

En mi caso hacía reducción de jornada, así que las tardes las tenía disponibles para mi peque. Y mi marido trabaja en una tienda así que no abría hasta las 5 de la tarde. Con esto la hora de la siesta era nuestro momento. El pequeño solía dormir y él aprovechaba para salir con la bici o yo para salir a trotar.

Mi primer trote fue cuando el peque tenía 4 meses y medio. Estuve 30 minutos que supieron a gloria. Y así volví a empezar poco a poco. La mayoría de días 30 minutos…algunos días 45, pero todo a un ritmo muy suave…volviendo a habituar a mi cuerpo al trote.

Empezar a correr

Pasó el verano, en septiembre el peque ya cumplía 8 meses y yo me veía con fuerza (porque con mucho calor no se puede) de meterle más caña a mis entrenamientos. Decidí optar por un entrenador personal. Ya lo había probado los dos meses anteriores a quedarme embarazada.

Era el momento de volver a tonificar mis músculos y aumentar los kilómetros progresivamente, vi oportuno asesorarme por un profesional. Es más, opté por uno que conocía de mí mismo pueblo para que fuera más cercano y personalizado.

La verdad es que los entrenamientos eran bastante duros. No por correr rápido ni muchos kilómetros sino por los ejercicios de piernas y brazos para tonificar. El cuerpo después del embarazo está bastante blandito…y mi entrenador lo sabía y se propuso hacerlo fuerte…así que tuve que trabajar duro.

La mayoría de ejercicios eran con mi propio cuerpo…sin fitball ni nada. O sea, flexiones, saltos, sentadillas…y algunos pocos movimientos torturadores más.

 

EL RETO

Aunque muchas veces estas actividades tenían un tiempo inferior a 30 minutos, mi cuerpo las notaba un montón. Tanto fue que decidí marcarme un objetivo. Estaba entrenando para ponerme en forma pero no tenía ninguna carrera en mente, me faltaba una motivación.

Hablé con mi entrenador y le expliqué que me sentía un poco vacía, sin una meta que alcanzar. Me preguntó que meta me haría ilusión y sin dudarlo se lo dije: un MARATÓN. Era una prueba que siempre me había llamado la atención, sabía que quería hacer alguna en mi vida pero no sabía en qué momento.

Había hecho una media maratón el mes antes de quedarme embarazada pero por lo demás pruebas más cortas. Le comenté si lo veía posible, sin tener ningún objetivo de tiempo… simplemente quería terminarla. Me dijo que sí pero que nos teníamos que poner manos a la obra rápidamente.

Así que en diciembre empecé mis entrenamientos camino al Maratón. Elegí el Zúrich Maratón de Barcelona (el 13 de marzo de 2016) porque dentro de lo lejos que me quedaba (200 km) era uno de los más cercanos y de los que había oído hablar muy bien.

Logo Marató BCN

Ahora sí que tendría que pensar mucho en mi cuerpo. Agradecí todos los ejercicios de fortalecer músculos, ya que aunque se haga mucho brazo cargando al bebé… suele ser un sólo brazo y de piernas pocas. Al marcarme un objetivo tan ambicioso debería de tener en cuenta varias cosas:

– Tendría que acumular muchos kilómetros en mis piernas para hacer frente al reto, con lo cual mi suelo pélvico se podía ver afectado. Seguía haciendo ejercicios Kegel, aunque no tan a menudo como debería.

– Me mentalicé para hidratarme durante los entrenamientos (para estar acostumbrada el día de la prueba) y beber más agua en general. Mi hijo todavía tomaba pecho, aunque solo por las noches, pero debía de tenerlo en cuenta para no deshidratarme.

– Debería de entrenar mucho, o sea muchas horas. ¿Qué haría sin mi pequeño?

Los dos primeros puntos eran un cambio en los hábitos que hice poco a poco, es cuestión de constancia. El tercer punto es el que más me preocupaba. Las horas con mi pequeño eran (y siguen siendo) un tesoro para mí. Así que me propuse salir siempre cuando él durmiera.

Esto implica que tuve que cambiar un poco mis hábitos a la hora de comer. A la 1 del mediodía yo llegaba a casa de trabajar y a las 5 era cuando mi marido se iba a trabajar. Así que de 1 a 3 comíamos juntos y a las 3 o antes (cuando al peque ya le entraba el sueño) yo ya estaba saliendo por la puerta toda equipada.

Me tuve que hacer a la idea de comer más en los dos almuerzos de la mañana y hacer una comida más ligera. De lo contrario salir a correr 2 horas con el estómago lleno podría ser un completo fracaso. Luego ya me tomaba mi recovery y una buena merienda.

Y así, con un pequeño de 11 meses empecé mis entrenos para el maratón. Algunos fueron duros, muchos ejercicios de fortalecimiento, pero los recuerdo con mucha alegría e ilusión. Cuando tienes un objetivo en mente sacas fuerzas de donde no las hay.

Pero lo más duro y quizás lo que le iba mejor a mi mente, fueron las horas de soledad. Hacer dos horas de running con el único ruido de tus propias pisadas es muy intenso. Casi nunca salía con nadie porque no coincidía en horarios, así que allí estábamos mi mente, mis zapatillas y la carretera.

Sin duda estos meses fueron una terapia post-parto. Tenía mucho tiempo para ordenar mis pensamientos. Las que ya sois madres entenderéis a qué me refiero. A todas esas dudas y paranoias que giran en torno a la maternidad.

 

Y LLEGÓ EL DÍA!!

Sin apenas darme cuenta me planté en el día del maratón. Justo ese día mi bebé cumplía los 14 meses. Creo que él sabía que tenía una prueba importante, se pasó toda la noche enganchado al pecho, debían de ser los nervios.

Logré mi objetivo, conseguí cruzar la meta del maratón. No tenía un tiempo que cumplir, sólo el objetivo de terminarlo, así que hice un tiempo de 4 horas y 3 minutos que me pasaron volando. Estaba feliz. Corría todo el rato con la sonrisa en la cara.

Maratón de Barcelona llegada a meta

El hecho de tener un objetivo me hizo ponerme las pilas en los entrenamientos y si estos se hacen bien, el día de la prueba la disfrutas y mucho, os lo digo por experiencia.

Y ese día me di cuenta, es posible recuperarse del embarazo y volver a correr. Hay que tener cabeza y hacerlo con calma, teniendo en cuenta que cada cuerpo es distinto y se recupera de forma distinta.

Si tuviera que recomendar a alguien correr un maratón poco más de un año después de dar a luz, diría que no, no creo que eso sea lo recomendado. En mi caso fue bien, es cierto, pero no creo que siempre sea así.

Lo que sí recomendaría es ponerse objetivos, aunque sea hacer un 5k. Con un objetivo en mente será más fácil que saques a pasear a la leona que llevas dentro, la que ha nacido junto a tu bebé y necesita salir a rugir.

Después del maratón hice algún 10k y una media más, no podía parar en seco, y siempre me gusta tener alguna fecha marcada en el calendario.

No dejé mis entrenamientos hasta septiembre, cuando volvió a ser positivo el test de embarazo. Dado que con mi primer hijo no llegó en el primer intento, decidimos empezar a intentar darle un hermanito. La sorpresa llegó muy pronto.

Así que actualmente me encuentro embarazada de 30 semanas y con mucha ilusión. Mucha ilusión por tener a mi bebé en brazos y por volver a ponerme mis zapatillas, que solo Dios sabe la paciencia que están teniendo guardadas en el armario, ya que me las regalaron una semana antes del test positivo y no pude estrenarlas.

Y eso es todo chicas. Mi experiencia me dice que es posible volver a correr, pero se tiene que hacer bien y poco a poco. No os convirtáis en una de esas mamás que dicen, yo antes del pequeño sí que hacía deporte pero ahora es imposible. Nada es imposible.

Aunque sea correr-andar 30 minutos al día te ayudarán a sentir otra vez las sensaciones de estar en forma. Y, para cuando tu hijo sea más mayor, le estarás dando un gran ejemplo de vida saludable y activa, porque las mujeres también podemos, el deporte ya no es solo cosa de hombres.

Ya os contaré cómo me recupero de este segundo embarazo, lo que sí que tengo claro es que volveré a salir a correr. No sé si será en medio año, en un año o en dos, no lo sé… pero volveré!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *